Entienda porqué debe reparar su error



Jerusalén estaba destruida después de haber sido atacada por sus enemigos. Ante esta situación devastadora, Nehemías, un copero de la realeza de Susa, regresó a Jerusalén con el permiso del rey para reconstruir sus muros.


Cuando llegó a la ciudad, entendió que no era lo único que estaba en ruinas, también lo estaba el ánimo de los que vivían allí. Es decir, la reconstrucción de Jerusalén dependía de su fe.


“Pasé luego a la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; pero no había lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba. Y subí de noche por el torrente y observé el muro, y di la vuelta y entré por la puerta del Valle, y me volví. Y no sabían los oficiales a dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni hasta entonces lo había declarado yo a los judíos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la obra.” Nehemías 2:14-16