Alerta para los siervos de Dios: ¿proteges tu alma?


Todo cristiano debe proteger diariamente su salvación. Y no es porque está en la obra de Dios que será exento de ese cuidado. En realidad, en ese caso, el celo debe ser aún mayor.


Hay una enfermedad del alma capaz de derribar a cualquiera: la presunción.

El presuntuoso es quien se considera mejor que los demás, más bello, inteligente, capaz. La naturaleza del ser humano ya nutre ese sentimiento, pero Dios lo desaprueba:

«Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo» (Filipenses 2:3).


Por estar contaminadas por ese espíritu, las personas no oyen la Palabra ni a los hombres de Dios, no aceptan los consejos divinos. Murieron espiritualmente porque quieren ser reconocidos