La mujer dura que necesitas ser

¿Cuál debe ser tu conducta ante las dificultades?

¿Conoces a aquella mujer que después de todos los desafíos permaneció de pie? Es aquella que al saber que sus «amigas» hablaron mal a sus espaldas no guardó rencor y no se hizo víctima de la injusticia, sino que las perdonó e incluso oró por ellas y que, cuando fue despedida del trabajo, sin motivos, estaba llena de compromisos para pagar, pero no se desesperó ni cuestionó por qué Dios permitió que aquello sucediera, ya que su confianza estaba en Él.


La verdad es que una mujer de Dios, que manifiesta la fe y vive por ella, es dura en la caída. Exactamente eso: los problemas no le roban su paz ni la hacen dudar del poder de Dios, ya que sabe que no está sola. La mujer que teme a Dios puede ser humillada, maltratada, traicionada, sin embargo, su fe jamás será quebrantada.


En muchos momentos, las personas a su alrededor incluso pensaron que ella se entregaría y hasta blasfemaría contra Dios, pero, contrariando todo y a todos, ella siempre sale de esto, actúa con sabiduría y persevera, independientemente de lo que suceda.


¿Cuántas mujeres han desistido de la fe, le han exigido a Dios una especie de justicia, mientras la fe demanda exactamente eso de nosotros? La fe demanda que nosotros pasemos situaciones difíciles y aun así estemos de pie. El Señor Jesús pasó por todo eso y mucho más. Todo lo que nosotros pasamos no es ni una gota de lo que Él pasó. Él tenía razones para desistir, porque era y es Santo. Él no tenía defectos, como nosotros tenemos y siempre estamos exigiendo perfección de las personas. Sin embargo, Él era perfecto y no esperaba perfección de nadie.


Los obstáculos son inevitables

Muchas mujeres creen que, a partir del momento en que le entregan su vida a Dios, ya no tendrán días de luchas, problemas y dificultades. Eso es una gran ilusión, ya que, hasta el Hijo de Dios, que fue perfecto y sin pecados, pasó por desafíos. Es más, las dificultades son fundamentales para el ejercicio de la fe. Imagina cómo sería la vida si todo estuviera siempre bien.


Probablemente, nunca pondrías tu fe en práctica, ya que es en medio de los problemas que la persona se indigna. Es como dice el dicho popular: «Ningún mar en calma hizo experto a un marinero».


El propio Señor Jesús, en la Palabra de Dios, dice: «Estas cosas os he hablado para que en Mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, Yo he vencido al mundo» (Juan 16:33).


Es necesario entender que la mujer que quiere ser de Dios tiene que ser fuerte y recibir de Él las direcciones para resolver todo lo que enfrenta. Para eso, necesita ir en contra de la corriente del mundo. Por lo tanto, si no estás logrando ser dura ante los problemas, busca la fuerza en Dios. Pero, recuerda: estar con Él no es estar libre de problemas, sino que es tener la certeza de la victoria sobre ellos.

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